Reseñas literarias y su interés real: la reseña de las reseñas

Hace semanas que no dejo de encontrarme con comentarios en las redes sociales sobre el tema de las reseñas literarias: qué se puede decir en ellas, qué no, qué deberías escribir, qué no, quién debería hacerlas, etc. Así que he decidido realizar un compendio, una especie de resumen sobre lo que opino al respecto después de mi experiencia como lectora y escritora.

Comencemos por decir que este texto que estás leyendo, como muchos reseñadores a veces especifican, no contiene más que mi opinión. Por supuesto, no va a tener la opinión de mi prima. Y sí, pretendo ser objetiva, pero a veces eso no me sale bien, para qué mentir… Me pasa como a los reseñadores, quizá porque somos todos humanos.

Comencemos con una reflexión. ¿Cuánto vale la opinión de alguien?

Lo digo por lo de las reseñas, no por este artículo, que oye, también podría aplicarse. Veamos, supongamos que quiero hablar sobre La teoría de cuerdas o de la Gravedad cuántica de bucles. Puedo tener mi opinión, pero si no he estudiado Física, si no tengo ni idea, ¿qué validez tiene lo que a mí me parezca, lo que yo diga? Responded vosotros mismos.

Y dirás, vaya, Azucena, te has pasado, no es lo mismo leer una novela de fantasía (o romántica, o de terror, me da igual el género) que ponerte a soltar opiniones sobre física cuántica. Bueno, está claro que no es lo mismo, pero es un ejemplo, un símil, y creo que sirve para entendernos.

Imaginemos que decido que voy a reseñar un libro que acabo de leer. Voy a dar mi opinión en algún lugar, véase Goodreads, Amazon o qué se yo, un blog. ¿Qué peso tiene esa opinión? Dependerá de quién sea yo, de mi trayectoria, de lo que he estudiado o no, de cuánto he leído a lo largo de mi vida, de si es el género que suelo leer (lo conozco y suelo disfrutarlo entonces) y de detalles tan nimios como si soy capaz de construir una reseña completa respetando las normas básicas de ortografía y gramática. Nimios, ejem.

¡Qué elitista eres! Tal vez. Pero déjame decir que, para mí, y creo que es algo bastante fácil de entender, si alguien escribe una reseña llena de frases inconexas, ilegibles y/o plagada de faltas de ortografía (que no erratas), esa reseña no vale nada. No me sirve. No le presto atención. Me da lo mismo. Más que lo mismo “me da coraje” (una frase muy de mi tierra). La leo y digo: ¿pa qué escribes esto?

Ejemplos reales:

Nosé como decir cuanto me gusta esto”. – Ajá. Desde luego que no, no sabes.
“Al personaje sobretodo le falta profundidad…”. – Sí, sí, sobre todo eso le falta.
Enserio, me a maravillado”. – Mis ojos, señor.

No sigo con ejemplos no nos vaya a penalizar Google, que es muy suyo para esas cosas…

Esa es la primera parte. Sí, todos tenemos una opinión. No, creo que no todas valen lo mismo, lo siento. Puede que no tengas una licenciatura en letras, pero escribas de maravilla y tengas libros publicados que lo avalan. Entonces, bien, leeré tus reseñas con atención. Tal vez leas tantísimo que, de forma autodidacta tus opiniones están muy bien formadas y, además, esto te lleva a escribir con más corrección que la RAE. Genial. Probablemente me tomaré más en serio tus críticas que si tienes N-mil seguidores donde sea y cometes crímenes contra las letras como los que he añadido arriba.

No hablo de erratas. Todos podemos tener erratas en un texto.

Es que todo el mundo tiene derecho a opinar

Claro que sí, también todo el mundo tiene derecho a valorar las opiniones como le dé la gana.

Ojo, que hay opiniones escritas sin pies ni cabeza que duelen igual que otras bien hechas. Oye, que todos tenemos corazón. Aquí hablo desde el punto de vista de autora. Pero por mi parte ya he aprendido a diferenciar lo que no debería dolerme, voy por el buen camino. Lograrlo no lo he logrado del todo y todavía pica a veces.

¿Qué debería incluir una reseña?

No es este un artículo de esos típicos que te dicen los pasos para ser el mejor reseñador del mundo, pero vamos a tocar este tema por encima.

Si no te dedicas a esto de forma profesional, reseña como quieras, cumple solo con la norma de la corrección. Y si ya le añades la etiqueta me quito el sombrero.

Una reseña no profesional (no te pagan por ella, vamos, profesional de profesión, que sí, que hay gente que tiene eso como trabajo) puede tener la forma que quieras, ser tan larga como prefieras, tocar los puntos que te dé la gana.

resenar

Por ampliar la idea añadiré más detalles sobre mi opinión teniendo en cuenta reseñas que me he encontrado en la red.

Para mí no tiene que incluir sinopsis, que para eso está el libro, pero vamos, si la quieres copiar para hacer bulto, la copias. A mí me resulta más bonito que hagas aquello de “resume con tus palabras”, así como en el cole, y que cuentes de qué va el libro.  Sin spoilers, por favor.

Puedes añadir lo que más te gusta, que para eso vas a dedicar tu tiempo, qué menos que darte el placer de recordar los mejores momentos, detalles, personajes, y pasarlo bien. Si lo que más te ha gustado son los paisajes, dilo, si lo que más te ha gustado es el final, adelante (no cuentes el final, eh), si te ha fascinado un personaje secundario expláyate. Opiniones como “no se me ha hecho pesada”, por ejemplo, dicen mucho de tu incapacidad para resaltar lo mejor de una narración.

Puedes incluir lo que no te ha gustado. Eso sí, recuerda, no te ha gustado a ti, eso no quiere decir que no le guste al mundo, que sea malo, que resulte pobre, que esté mal escrito. Eso solo quiere decir que no te ha gustado. A mí no me gustan los polos de menta y sé que hay fanáticos por ahí de ese sabor. ¿Son malos los pobres polos de menta por eso? No. Ya está. Otra cosa es que no se pueda leer poque esté mal escrita (mal objetivamente, para eso hay reglas, como dijimos antes, gramaticales, ortográficas y esas cosas), entonces sí, claro, es algo objetivo que puedes añadir y tal vez resulte útil a los demás. Para eso tú mismo lo tienes que contar bien contado, recuerda.

polos menta

Sobre el tema spoilers. Con dolor recuerdo la primera reseña que recibí sobre Sol de julio… Contaban quién se enamora de quién, y más cosas que no debería haber contado, temas que en la sinopsis no se desvelan porque forman parte de la gracia de leer el libro. Hablé con la chica (algún día podemos hablar de bookstagram, vale), no quiso cambiarla, lo reporté a Goodreads, decidieron que no era spoiler. Así que, por favor, sé bueno con los lectores, no desveles nada que no deba saberse antes de leer.

Otro aspecto importante, digno de tener en cuenta ¿Aportas algo a la humanidad con tu reseña?

No me quiero poner profunda, en serio. Pero yo funciono de esta forma. Imagina, si me dispongo a dejar unas líneas en alguna plataforma sobre una novela que acabo de terminar, antes de escribir pienso: ¿esto es positivo para alguien? ¿Para mí? ¿Para futuros lectores? ¿Tal vez para el autor o autora? Si solo voy a decir lo preciosísimo que es el libro o lo feísimo que es, mejor me callo. Y me callo muchas veces, creedme, cada vez más. Porque total ¿tan importante es lo que a mí me parezca algo que he leído? Solo me dejo llevar en casos de disfrute real muy muy grande, ahí me doy el lujo de dejar una buena crítica, aunque no aporte nada al mundo, solo por ser feliz.

Baremar matemáticamente algo no numérico

Todos hemos caído en la trampa de las plataformas online. Nos arrastran a sufrir y formar parte del juego de las estrellitas dichosas. Hasta los blogs se dedican a poner estrellitas, puntos, numerar la valía de un libro como si fuera un hotel con un número concreto de estrellas.

Señores y señoras ¿Cómo vamos a puntuar con números algo no tangible? ¿Cómo me dices de 0-5 cuánto te gusta un libro y que se pueda considerar serio? No se puede.

Supongamos que me lo planteo de verdad… “Para mí un 10 (o un 5) conlleva suspirar tres veces por página en una novela romántica en cada capítulo. Si he suspirado solo una vez por capítulo, pero dos capítulos dos veces y en el final siete veces seguidas le voy a dar un…” ¿Un qué? ¡No se puede!

Estamos todos dentro, nadie quiere una crítica de una estrella, las tememos y odiamos a partes iguales, es la sombra eterna que nos persigue. ¿Por qué hay quien las hace entonces? ¿Qué aportan de bueno al planeta, a la vida, a la literatura? Nunca lo sabremos…

Centrándonos en las estrellitas hay comentarios me hace reír fuerte: “Le doy un 3,5″, apuntan a veces, luego va el reseñador este tan exacto y le planta un 3 en realidad porque la web no permite ese 0,5 (el 4 sería igual de absurdo). ¿Puede haber algo más absurdo? ¿Aporta eso algo bueno al mundo? No. ¿Conlleva algo malo? Sí. Puedes conseguir que personas que son fanáticas de los números y las estrellas y de las reseñas de libros no le den una oportunidad a una historia magnífica solo porque a ti no te gusta y se te ha ido la cabeza con los números.

Pero ¿tú qué lees?

Hazte esa pregunta. Yo, por ejemplo, leo sobre todo novela negra, romántica y ahora literatura japonesa en general.

Ahora insisto, hazte tú la pregunta.

Imagina que me dedico a leer una novela histórica de esas puristas, con muchos datos y “cosas de novela histórica”. Y digo, “oye, voy a hacer una reseña en ni blog, en Amazon y en todo lo que pueda, ya que la he leído, que todos sepan mi opinión”. Así que le doy una estrella, un triste uno. No me ha gustado porque no me gustan esas novelas, no suelo leerlas. Pero ¡che! No se me quede una opinión guardadita. Y hasta me atrevo a decirlo algo así como “no es lo que yo suelo leer”. ¡Tócate los pies! Esto es un ejemplo inventado, nunca haría algo así.

Los no valientes

Esto merece mención aparte.

Creo que nadie debería dejar estrellita, baremar, sin explicar la razón. Anda, ya que te pones ponte del todo, no seas cobarde. Si dejas un “uno” como puntuación en un libro en alguna plataforma di por qué. Así, cuando alguien llegue y lo lea verá por qué no te gusta y podrá decidir si tu opinión es más o menos objetivable y digna de tener en cuenta.

escondido

No seas como este gato, no te escondas.

Lector, no te dejes guiar por los comentarios porque…

Con la llegada de internet pasó esto, lo de tener críticas y numeritos para todo. Antes (parezco muy mayor, lo sé) si alguien publicaba en un periódico o revista dos líneas sobre tu libro podías darte por satisfecho, fueran malas o buenas. Ahora puedes tener en cuenta que la misma persona que deja una crítica de 2 estrellas en Amazon añadiendo algo como “me esperaba más” sobre una novela, a continuación, reseña una alcachofa de ducha y, dos días más tarde, un detergente. ¿De verdad te vas a preocupar por eso, lector?

Lo sé, sé que internet y los monstruos del comercio electrónico nos dan la oportunidad a muchos de publicad nuestras novelas, poemas, obras de teatros, libros de divulgación, etc. Hace años, muchos de estos textos estarían guardados para siempre, y  ahora, ya que están ahí y has compartido tu trabajo con el mundo, pues se supone que tienes que aceptar que todos opinen, pero por favor, que alguien tenga derecho a hacer algo (opinar) no quiere decir que deba hacerlo (opinar) mucho menos que tenga la obligación.

Como último apunte, recuerda: en Amazon todo lo puedes devolver. Hasta un libro digital. Así que, si lo estás odiando, ¿no sería mejor devolverlo que…? Ahí lo dejo.  Es una manera estupenda de no perder el tiempo ni el dinero.

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Reseñas todo lo que cae en tus manos? ¿Tienes en cuenta alguno de estos puntos a la hora de hacerlo?

Si has llegado hasta aquí, gracias por leer.

Publicado por Ladychena

¡Hola! Me llamo Azucena Fernández y soy escritora. Puedes leerme en azucenafernandez.com :)

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