Cómo se usan las preposiciones (2.ª parte)

La semana pasada hablamos de cuáles son los principales usos de las preposiciones a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia y hasta. Y hoy aprenderemos a usar el resto.

Mediante

Esta preposición indica el medio con el que se ha realizado una acción (Consiguieron el dinero mediante una beca).

Para

  • Indica el destino al que se va (Voy para Toledo) y el tiempo en el que se terminará algo (Lo tendré listo para mañana).
  • Expresa, además, finalidad (Saltó para ver mejor), utilidad (Un jarabe para la tos), orientación (Estudia para bombero) y destinatario (He comprado un disco para mi madre).

Por

  • Se usa en oraciones que llevan un complemento agente (Fue asesinado por un vecino) y un complemento de causa (Liquidación por cierre).
  • Indica el lugar o el trayecto en el que se realiza una acción de movimiento (Caminaba por el campo).
  • También expresa la ubicación aproximada de algo tanto espacial (Actúan por mi barrio) como temporal (Nos marchamos a la playa por vacaciones).
  • Acompaña al verbo luchar (Lucha por su familia).
  • Indica el medio por el que se remite o transmite algo (Me lo enviaron por correo).
  • Expresa la cantidad por la que se vende o se compra algo (Vendí el coche por ocho mil euros).
  • Por último, indica algo que se busca o se persigue (Fue por dinero a su casa).

Sin

  • Indica privación en sentido negativo (Me he quedado sin ahorros).
  • Es la preposición contraria a con (Una casa [con/sin] chimenea).

So

Como sucede con la preposición cabe, so está en desuso en la actualidad. Es sinónimo de bajo (El gato estaba so la mesa).

Sobre

  • Al contrario que bajo, equivale a ‘lugar superior’, bien en sentido físico (He dejado las llaves sobre el mueble), bien en sentido figurado (Creía estar sobre el bien y el mal).
  • Indica, también, el tema sobre el que versa algo (La obra trata sobre la naturaleza).
  • Puede emplearse para indicar la edad aproximada de alguien (Andaba sobre los cuarenta años).

Tras

  • Esta preposición se usa con el sentido de que algo se encuentra después de otra cosa (El dos viene tras el uno).
  • También equivale a ‘detrás de’ (El zoo estaba tras los edificios) y a ‘después de’ (Hablaron tras varios años enfadadas).

Versus

Versus indica enfrentamiento entre cosas o personas (Hoy disputarán la final Los Angeles Lakers versus Golden State Warriors).

Vía

Esta preposición puede preceder a un sustantivo, en cuyo caso equivale a ‘pasando por’ (Fue de su casa hasta el parque, vía el colegio) o ‘que se ha utilizado el medio que se indica en la oración’ (Te envío el texto vía internet), y puede utilizarse para indicar el modo o medio que se ha utilizado para transmitir una comunicación. En este caso precede a un adjetivo y debe escribirse acompañada de por (Ayer habló con su hermano por vía telefónica). No es correcto decir Ayer habló con su hermano vía telefónica.

Reto de haiku. Domingo 18/09/2022

Volvemos con un nuevo reto de ‘La senda del haiku’ en el que se propuso escribir un haiku inspirado en la imagen de cabecera: un grabado de Kasamatsu Shiro titulado Vista de los cerezos en flor. A continuación, aunque no todos los poemas que vamos a compartir puedan considerarse haiku (en su sentido más puro), os mostramos algunas de las obras que escribieron nuestros seguidores y lectores:

Cerezos en flor.
En la plaza del pueblo
pasean familias.

Nadina Olivera

La primavera
ha venido, por fin.
¿Y cómo ha sido?

Alberto Vidal

Entre perfumes
de los cerezos en flor 
Deleitándose van

María Pilar

Cerezos en flor
Desde el puente contemplo
La primavera.

Yolanda Victorio Cota

Jocoso día
bajo cerezos en flor.
Risas y charlas.

Marcela Ros Pastor

El puente rojo, 
lleno de vida otoñal,
cruza el río.

Ana González

Salgo a la calle. 
Las flores del cerezo
son bienvenidas.

Concha Lobejón Sánchez

Cruzando el puente 
sobre el río sereno
cerezos en flor.

Agustín Alberto Subirats

Cuanta belleza
Kimonos y cerezos
Cruzando el puente

Carlos Pérez Mujica

Cerezos en flor,
parque lleno de vida.
Es primavera.

Lola Pardo

Sakura en flor
animada la gente
feliz pasea.

Silvia Jiménez

El río crece
Los cerezos florecen 
El tiempo pasa

Minerva Mejías

*De aquellos participantes que han escritos varios haiku, hemos elegido uno de ellos. ¡Mil gracias por participar!

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II Certamen de Haiku Kasumi

La confesión

Se pasó el pañuelo por la cara buscando una opción para aliviar el calor que sofocaba el cuerpo. Llevaba varias horas esperando en aquella sala al señor Pérez, un psicólogo que atendía a quienes la pandemia había desequilibrado con mayor fuerza. Necesitaba a alguien que le dijera qué hacer con Laura. ¿Cómo es posible que ella pretendiera quedarse con la casa que en definitiva resultaba ser la casa de ambos? Es cierto que acostumbraba a irse de picaflor con la primera mujer que le atrajera, sin embargo, Laura conservó siempre el título de esposa. Y no el título; sino el deseo y la determinación. El deseo de volver después de sentir el pinchazo del recuerdo y la determinación de hacer lo posible y más, para que Laura lo aceptase de vuelta.

—Buenas tardes —pronunció Pérez al momento que abría un poco las ventanas—. ¿Me dicen que lleva largo rato esperándome?

—Es cierto, pero no se preocupe, vine preparado para esperar lo que fuese necesario —dijo Marcos pasando nuevamente el pañuelo por su cara.

—No obstante, le ruego me perdone la espera. Ahora dígame en qué lo puedo ayudar.

Marcos se incorporó en el asiento. Se sentía algo nervioso. Le resultaba incómodo hablar de su vida y de Laura. Quizás ella no lo entendiera, pero era su mujer y su destino. Incluso cambiaría sus vicios por el perdón. 

—Doctor —hizo una pausa para ordenar sus argumentos—, resulta que hoy se cumplen tres meses de vivir con otra mujer que me convidó a toda clase de cosas descabelladas que me ataron el corazón a punto de llegar a depender de ella para sentir, para vivir, para seguir. Se llama Suzan y me encanta su piel morena azabachada. Tiene métodos sui generis para lograr sus deseos sentimentales y sexuales. Dormida es un paisaje incomparable. No hay mejor desayuno que el café que viene de sus manos, ni pan más tibio que su lengua y su pequeña oreja. Vive en el edificio de la avenida 41, el edificio que tiene una sucursal del Banco Metropolitano en los bajos. ¿Sabe? Ella dejó a su marido hace unos meses. Me contaron que era un médico de renombre según supe. Lo cierto es que, aunque me guste de manera tan especial he vuelto a sentir deseos de estar con Laura, de volver a mi almohada, a mis chancletas, a mi cepillo de dientes; a mi lugar.

—¿Cómo me dijo que se llamaba? —lo interrumpió el Dr. Pérez que organizaba la gaveta del buró buscando la navaja que siempre reposaba en su interior.

—Suzan.

—No, tengo claro quién es Suzan. Me refiero a su antigua mujer —dijo Pérez con interés.

—Laura, Laura Rodríguez Cats. Pero eso es lo de menos, lo peor es que Laura ha inventado una historia en mi contra. Siempre he tenido que esforzarme para conseguir retornar. Sé que para ella no es nada fácil volver con quien la ha abandonado. En ocasiones ha intentado rehacer su vida y entonces he llegado de inoportuno para inmiscuirme y exterminarle el intento de seguir sin mí.

Hizo otra pausa y una vez más se frotó la frente con el pañuelo. Era un reflejo que había adquirido en los últimos años.

—Ahora es distinto. Esta vez quiero volver para quedarme. Ya estoy cansado de mujeres ocasionales que me secan el espíritu. 

Al tiempo que Marcos relataba su caso Pérez coqueteaba con la navaja. La abría y cerraba a intervalos, sin saber qué hacer con la falta de decisión.

—Doctor, la cuestión es que ahora tengo que vérmelas con un hombre del que habla Laura. Al extremo de pretender llevarlo a vivir para la casa. Bueno, para nuestra casa porque también es mía. ¿Sabe lo que significa? Estoy prácticamente acabado. Y debo tomar una determinación cuanto antes. No me quedaré sin nada en lo que se descubre la vacuna para la Covid-19. Soy capaz de hacer cualquier cosa con ese malparido. A fin de cuentas, no tengo qué perder.

Pérez se puso de pie y dio un ligero paseo por la consulta. En su bolsillo agarraba la navaja con fuerza. “Estás arruinado”, pensó al situarse justo detrás de Marcos. “Laura es una mujer singular y ahora que la he encontrado no dejaré que influyas”. Lo tomó por la barbilla y lo degolló con un corte limpio de navaja. 

Un rojo negruzco humedecía toda la camisa. Nunca pensó que del cuello podría brotar tanta sangre. Los ojos de Marcos le apuntaban directo a la cara. Aquella mirada de triste profundidad le resultó un poco insoportable y le asestó un bofetón para desviarla. “No te quejabas de las mujeres que te secaban el espíritu, pues ahora no tiene ninguno”, le dijo al occiso y sonrió con descaro.  

El teléfono se agitaba en el buró. Al descolgar, Pérez reconoció la voz de Laura que lo invitaba a cenar esa noche. 

Fallo del III Certamen de Relato y Poesía de Encinas Reales. Autoras y autores seleccionados para la antología.

ACTUALIZACIÓN: Nos comunican desde la organización del certamen que, debido a la renuncia de uno de los premiados en la categoría juvenil, se ha realizado una actualización del acta. Así, podéis encontrar el fallo actualizado en el siguiente enlace:


Ayer, 23 de septiembre, nos reunimos junto a las autoridades del Ayuntamiento de Encinas Reales para anunciar a las autoras y autores premiados de las tres categorías (además del accésit) que forman parte de los premios de la edición de este año.

Nos complace compartir contigo el siguiente documento que recoge el fallo anunciado durante el evento de ayer:

Fallo-III-CertamenDescarga

Además de eso, a continuación, podéis conocer la lista de autoras y autores seleccionados que formarán parte, junto a los premiados, de la antología de este año:

CATEGORÍA ADULTO:

  • Néstor Alejandro Tenaglia
  • Fátima Alonso Pérez
  • Marisa Amigo Fernández de Arroyabe
  • Miguel Ángel Barrera Maturana
  • David Benito Zapata
  • Miguel Ángel Carcelén Gandía
  • David Carreres Lacasa
  • Noraya Ccoyure Tito
  • Enrique Conesa Gonzálvez
  • Eduardo Cristóbal de Lucas
  • Alberto De Frutos Dávalos
  • Marta Díaz Prado
  • Paula Echalecu
  • José Antonio Enrique Jiménez
  • Camino Escanciano Álvarez
  • Francisco Espejo Hava
  • Gloria Fernández Sánchez
  • José Antonio Gago Martín
  • Nuria García González
  • Jesús Manuel García-Serrano Cabiedas
  • M. Rosario Gómez Fernández
  • Miguel Ángel González González
  • Ramón González Reverter
  • Raúl Guerrero Payo
  • Alina Iglesias Regueyra
  • Amparo Inés Ordóñez
  • Christian Jiménez Kanahuaty
  • Maia Kiszkiewicz
  • Ricardo Lázaro Lavilla
  • Belén Linán Méndez
  • Yolanda López López
  • Roberto López Rojas
  • Milva Luciana Pentito
  • Juan Pablo Magariño Gómez
  • María Dolores Martínez Gea
  • Iván Medina Castro
  • R. Elena Molano Gil
  • Miguel Ángel Molina Jiménez
  • Concha Mora Olmedo
  • Marisi Morales Martínez
  • Sara María Nieto Yusto
  • Héctor Daniel Olivera Campos
  • Carlos Payo Gallardo
  • María Dolores Pérez Martínez
  • Vicente Pérez Masedo
  • Carlos Eduardo Pérez Robayna
  • Antonio Ramírez Sevillano
  • José Antonio Ramos Campos
  • Juan Camilo Restrepo Chaves
  • Jordi Rodríguez Bachero
  • Armando José Rojas Vásquez
  • Luis Román
  • Antonio Romero Montilla
  • Deiver Romero Páramo
  • Alberto Rufas Bafaluy
  • José Alonzo Sahui Maldonado
  • Juan Manuel Sainz Peña
  • José Manuel Sáiz Rodríguez
  • José Sánchez Hernández
  • Juan Manuel Seco del Cacho
  • José Ignacio Tamayo Pérez
  • Esteban Torres Sagra
  • Juan David Vargas Pérez
  • David Verdugo Diaz
  • Eduardo José Viladés Fernández de Cuevas
  • Pila Zamora Delso

CATEGORÍA JUVENIL

  • Giselle Araith Álvarez Ortega
  • Neiva Fernández Guerrero
  • Ángela Gimeno Rufo
  • Carla González Rivas
  • Antonio Monge Bernabel
  • María Sanz Boillos
  • Nicole Elise Sierra Groning

Queremos agradecer a todas y todos los participantes por el cariño que dan a nuestro certamen, por ayudarnos a seguir creciendo y por hacer que este pequeño proyecto llegue a todo el mundo.

Este año, además, podrás decidir el título de la antología: hasta el 30 de septiembre, puedes enviar tantas propuestas de título como quieras utilizando el formulario que encontrarás en el siguiente enlace:

¡Felices lecturas y hasta la próxima convocatoria!

Cómo se usan las preposiciones (1.ª parte)

Todos conocemos cuáles son las preposiciones del español (a, ante, cabe, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía); sin embargo, ¿sabemos usarlas correctamente? En este artículo aclaramos en qué casos se usa cada una conforme a la gramática española.

A

  • Se emplea en oraciones en las que está incluido el complemento directo (He visto a Juan) e indirecto (Se lo conté a Pedro). 
  • Sirve para introducir un destino (He ido a Malibú) y un término (Voy a ganar).  
  • Se usa para indicar la dirección u orientación de algo (Mi ventana daba a una escalera de emergencia).
  • Puede indicar la hora a la que sucede algo (Quedamos a las cinco).
  • Puede introducir un complemento de finalidad (Viene a hablar contigo).
  • Por último, se emplea para indicar cómo está hecho algo (Chuletas a la brasa).

Ante

  • Indica lugar cuando equivale a ‘estar delante de’ (Se colocó ante la puerta) y ‘en presencia de’ (Se acobardó ante él).
  • También puede usarse con el significado de ‘a en vista de’ (Ante las normas aquí redactadas).

Bajo

Esta preposición indica que alguien o algo está situado en un lugar inferior. Puede referirse a un lugar físico (La pelota está bajo la cama) o figurado (La situación está bajo control).

Cabe

En la actualidad, está en desuso. Equivale a ‘cerca de’ o ‘junto a’ (Estamos cabe al árbol).

Con

  • Se emplea para expresar compañía (María jugaba con su amiga).
  • Para indicar el instrumento con que se realiza o sucede una acción (Se cortó con unas tijeras).
  • También puede expresar el medio que se usa para llevar a cabo una acción (Este cuadro debe pintarse con acuarelas).
  • Para indicar el modo o la manera con que se realiza una acción (Bebía con ansia).
  • Indica, además, un complemento añadido a algo (Café con leche).
  • Se emplea para expresa simultaneidad o coocurrencia (Iba con mucha prisa). 
  • Por último, acompaña a la expresión ‘estar de acuerdo’ o ‘de acuerdo’ (De acuerdo con los datos demográficos la población total española es de 47 351 567).

Contra

  • Principalmente, indica oposición o enfrentamiento (Atentó contra su dignidad).
  • Aparte, puede expresar lugar (Le cacheó contra el capó del coche) y destino (Se estrelló contra una señal de tráfico).

De

  • Sirve para indicar la procedencia de alguien o algo (Viene de Japón).
  • Introduce el complemento agente (Las manías del médico).
  • Indica quién es el propietario de algo (Esta fábrica es de mi madre).
  • Expresa una parte de un todo (La rama de un árbol).
  • Introduce la característica de un elemento (El verde de la hierba).
  • Indica contenido (Una botella de vino).
  • Expresa material (Bancos de piedra).
  • También indica destino o función de algo (Patines de competición).

Desde

Se usa para expresar el comienzo de una trayectoria (El recorrido va desde Madrid hasta Segovia) o de una situación (No la vemos desde el año pasado).

Durante

Esta preposición indica que dos hechos ocurren de manera simultánea (Fumó durante el embarazo)

Puede preceder a sustantivos cuando estos indican un periodo de tiempo (Se fue durante un mes).

No puede ir delante de adverbios, así que oraciones como Tendré el dinero durante mañana son incorrectas. En este caso, lo correcto es Tendré el dinero durante el día de mañana, aunque es más adecuado utilizar a lo largo de.

Puede preceder complementos en singular siempre y cuando estos lleven un artículo determinado, indeterminado, demostrativos, etc. (Tuvo fiebre durante una semana). Pero si le quitamos el artículo a semana, la oración no es correcta (Tuvo fiebre durante semana). En el caso de que el complemento esté en plural, no es necesario añadir ningún artículo ni demostrativo… delante de este (Tuvo fiebre durante semanas).

En

  • Expresa ubicación espacial (El libro está en el pupitre) o temporal (En 1991 terminó la guerra del Golfo).
  • También indica el fin de un movimiento (Se bañó en el mar) o de un proceso (Se convirtió en un príncipe).
  • Puede emplearse con el significado de ‘a lo largo de’ (Todo sucedió en un mes).
  • Además, expresa el tiempo que se tarda en lograr algo (En dos horas te envío el documento).

Entre

  • Indica la posición de algo o alguien que está situado en medio de dos o más personas, animales u objetos. (El colegio está entre una papelería y un gimnasio).
  • Expresa el lugar en el que se encuentra algo dentro de un conjunto (No se le veía entre la multitud) o la localización de algo indicado por ciertas materias (Las montañas se difuminaban entre la niebla).
  • Se emplea con el significado de ‘así’ cuando se refiere a una acción realizada por un grupo (El viaje lo pagaron entre todos).
  • Si se combina con la conjunción y, puede expresar suma (Entre caballos y toros había doscientos). 

Hacia

  • Se usa para indicar dirección (Corrían hacia la comisaría) u orientación (Me oriento hacia el Este).
  • También puede expresar la localización aproximada de algo en el espacio (Tu casa queda hacia el puente) o en el tiempo (Saldremos hacia las cinco).

Hasta

Expresa el periodo límite en cuanto a tiempo, espacio o cantidad.

No llegó hasta el sábado.

Nadé hasta lo hondo.

Agrega hasta 20 gr de harina.

¿Te gustaría poner título a la III Antología del Certamen de Relato y Poesía de Encinas Reales?

Como colaboradores y organizadores activos del Certamen Literario de Relato y Poesía de Encinas Reales, queríamos compartir el formulario mediante el cual podrás proponer un título para la antología de este año.

¿Quieres formar parte de esta bonita iniciativa benéfica que desarrollamos cada año en mi localidad natal? Completa el siguiente formulario:

De entre todos los títulos propuestos antes del 30 de septiembre, se elegirán cinco de ellos para ser propuestos y votados durante el plazo que establezcan las autoridades locales con el fin de obtener el título de la antología de este año.

Muchísimas gracias por apoyar y hacer que estas iniciativas sigan creciendo.

¡Felices lecturas!

Declaración de un taquillero

Estaba muy nervioso y me sudaban las manos como nunca antes. Era la primera vez que me encontraba en una situación similar, pero pensaba que la causa era justa. Tener de frente a tres jueces ataviados de negro y un fiscal pisándome los talones era un paisaje no recomendable. Cuando la jueza me ordenó “acusado qué tiene que decir de los hechos que se le imputan”, tuve que consumir unos segundos para recuperarme. Se me entrecortaba la respiración y no podía quitarme el nasobuco que también se confabulaba en mi contra. 

—Con su permiso jueza —comencé diciendo—. Las cosas en casa no siempre fueron como ahora. La prosperidad se respiraba en mi hogar. Vivía yo con mi madre y mi hermana Clara. Las otras dos habían encontrado marido a los veinte años y sus días a día hallaban cobija en otras tierras. Mi madre las adoraba y comunicarse con ellas por Whatsapp y correo electrónico mitigaba la añoranza, no así el deseo de sentir en la carne los besos y abrazos tibios de los hijos distantes. Clara tenía un destino caprichoso. Las circunstancias se confabulaban cada vez que ella experimentaba la cercanía de un hombre con intenciones de formalizar matrimonio. Cuando tuvo su primer novio mi madre enfermó de dengue hemorrágico y tres meses de ingreso hospitalario fueron suficientes para su primera ruptura sentimental. Cuando Jorge, su segundo novio, sintió el primer flechazo homosexual olvidó que andaba de la mano con Clara y el viaje de regreso a casa y a la heterosexualidad resultó imposible y la enclaustró en un tortuoso período de incontinencia y desintoxicación sentimental que la alejó del mercado por cuatro años. Quizás por eso adoraba a Clara y para mí constituía la prioridad, con el perdón de mi madre.

» Hace apenas unos meses que Clara terminó la universidad y conoció a Pedro en la oficina de trámites donde inició su vida laboral. En su primera visita a la casa supe que habían estudiado en la misma universidad y si bien coincidían con frecuencia, la timidez de Clara fue el aislante de las palabras entre ambos. Reencontrarse ahora en una oficina con la bendita obligación de comunicación verbal fue una suerte. La oficina fue el reducido espacio en que se conocieron, en el que se enamoraron y decidieron casarse. 

» Con la decisión de Clara mis deseos de trabajar se acrecentaron. Los mandados de entonces solo me aportaban un dinerito justo para subsistir. Clara y madre estaban apartadas de todo capricho, de todo deseo que exigiera gastos extras, pero la boda de mi única hermana cercana era cosa distinta y suprema. Sonia y Leticia no vivían conmigo y tenían su vida realizada, ahora era la hora de Clara. 

—¿Algo más acusado? —prosiguió la jueza en el mismo momento en que hice una pausa.

—Eee, si…ante la proximidad del bodorrio de mi hermana me dediqué a buscar una entrada de dinero adicional o una distinta. El caso era que mis ingresos fueran superiores a los de entonces y encontrar este trabajo de custodio en el taquillero del pueblo era un aliciente al que me aferré para ahorrar y contribuir a la felicidad de Clara. 

» Mantuve la disciplina como constante. Era celoso con mis obligaciones. Las taquillas que me encargaban cuidar las protegía cual mis cachorros. Estaba dispuesto a gruñir y morder a los curiosos que se atrevían a acercarse. Allí comprendí que un taquillero era un banco sin cajeros. Un apartamento donde criar, abrigar, proteger las pertenencias más peculiares. Aquellas oscuras, morbosas, prohibidas, secretas. Amores extraños, alijo de delincuentes, literatura clandestina, verdades ocultas de políticos.

—Concrete acusado —me ordenó la jueza, esta vez con notable severidad en sus palabras.

—Señoría, tras cuatro años de laburo mi patrimonio acumulado se acercaba a la mitad del necesario requerido para el pago de la boda. Clara comenzaba a impacientarse y no soporté la angustiosa presión. Entonces decidí robar. Me convencí de agenciarme las prendas de oro escondidas en la casilla 5. La vida me dio la oportunidad de observar por accidente cuando el usuario las tiraba con agilidad al interior de la taquilla. La cantidad de joyas y su valor lo calculé cuando conocí después que era el único casillero que no tenía llave de repuesto en el llavero central, así que debían ser bastante. 

Al llegar a este punto la jueza se acomodó en su silla y me miró con suma atención. Al parecer mi reconocimiento de los hechos le daba un sabor diferente y de buen gusto en la boca. 

—El sábado último me tocó el turno de la noche. Era ese el horario que más detestaba. Invertir la noche en laburo y no asumirla como tiempo de esparcimiento y relajación me generaba un sicoanálisis exquisito. Las horas de trabajo nocturno tenían el don de alargarse en sí mismas y no sucederse. Sobre las dos de la madrugada sonaba a lo lejos un bolero en la garganta de un radio ajeno. La melodía indescifrable me arrullaba y ya a las cinco desperté de un sueño profundo en el que yo ejecutaba al piano una pieza encantadora. 
» Emprendí un recorrido para reencontrarme con la realidad. Mi sorpresa fue un despertador eficaz. Frente al Bloque A que reunía la primera docena de taquillas vi que la 1 y la 7 estaban ultrajadas, inutilizadas. Ambas cerraduras estaban en el suelo y exponían lo que fue el inicio de la profanación. La presencia de sangre en la puertecilla e interior me exoneraba de la autoría del siniestro y me sugirió la idea de ejecutar esa misma noche la apropiación del alijo de la 5ta casilla. Hice un balance del tiempo que tenía hasta mi relevo y para mi satisfacción tenía más de una hora a mi favor. Con determinación rompí en dos pedazos la camiseta de repuesto que siempre llevo conmigo y la até a mis manos cual par de guantes. Tomé del área de la piscina el pincho del asado y una simple palanca fue suficiente para vencer la seguridad de la puertecilla de la casilla. Mi corazón se alborotó al palpar el mazacote de prendas de oro envueltas en trapo detrás de una pila de revistas y frascos de energizantes vacíos. Corrí a mi casa con el botín en los bolsillos. Cuatro cuadras no constituyeron distancia. Me alegré de no encontrar despiertos a mis familiares y escondí mi futura fortuna en el fondo del sótano. Justo en el lugar en el que nunca pensé que la hallaría la policía, pero así fue y acá me encuentro frente a Ud. por los hechos que cometí. Solo los correspondientes a la casilla 5, no tengo responsabilidad sobre la 1 y la 7 aunque suene inverosímil. 

Terminé contento. Con el espíritu limpio y rebozado. Lo dicho es cierto y por eso seré juzgado. Solo omití en mi autoincriminación que la policía solo halló una cuarta parte del material robado. La ubicación de la otra parte solo la conocerá Clara una vez que yo esté en prisión. Al fin y al cabo, ese era mi cometido inicial. 

¿Cómo cobra un corrector ortotipográfico?

Por lo general, la profesión de corrector de textos está ligada a ser autónomo, así que cada trabajador cobrará unas tarifas distintas en función de su experiencia, dificultad y longitud del texto y de sus obligaciones fiscales.

Para establecer el precio por la revisión de un texto, un corrector sigue las tres siguientes formas:

Precio por matrices

Esta es la manera más común para concretar el precio por la revisión de un texto. También es la más justa y la más económica para el escritor. Consiste en saber cuántos caracteres más espacios (matrices) tiene el documento, dividir esa cifra entre 1000 y el resultado multiplicarlo por el precio que el corrector cobre cada mil matrices, que puede ir desde 0,50 euros (la tarifa más baja) hasta 1,50 euros (la tarifa más alta).

Así que si, por ejemplo, un texto cuenta con 115 687 matrices, y el corrector cobra cada mil matrices a 0,50 euros, el precio total de la corrección sería el siguiente:

115687/1000 = 115,687

115,687 × 0,50 = 57,84 euros

Después a este precio habría que agregarle el 21 % de IVA.

¿Cómo encontrar las matrices en un texto?

En primer lugar, tenéis que abrir el documento de Microsoft Word con el texto y clicar en la parte inferior donde aparece la información de las páginas y las palabras que tiene el texto.

Una vez habéis clicado en la pestaña que informa de las palabras que tiene el documento, os saldrá esta ventana:

Lo que está rodeado en rojo son los caracteres (con espacios) que tiene el documento.

¿Por qué son importantes las matrices?

Una de las múltiples funciones de un corrector ortotipográfico es la de asegurarse que en el texto los espacios entre palabras y caracteres están bien establecidos; por esa razón, cuentan las matrices (caracteres con espacios); pues no es lo mismo este texto:

Que este otro:

¿Cuál preferiríais leer? Yo, el segundo, con sus espacios y sus signos de puntuación bien utilizados.

¿Hay un precio mínimo para un texto con pocas matrices?

Por supuesto. Cuando un texto tiene menos de 6000 matrices, el corrector aplicará una tarifa mínima. La mía, por ejemplo, está en 25 euros, pero hay profesionales que cobran 50.

Precio por palabras

Con esta forma, el precio por la corrección de un texto suele ser un poco más caro. Veamos cuánto costaría el mismo texto que he sugerido como ejemplo para calcular el precio por matrices en el primer apartado de este artículo si estableciéramos el precio teniendo en cuenta las palabras.

Un texto con 115687 matrices costaba:

115687/1000 = 115,687

115,687 × 0,50 = 57,84 euros

Mientras que el mismo texto, si contamos las palabras, que son 20034, costaría:

20034 × 6 = 120204

120204/1000 = 120,204

120,204 × 0,50 = 60, 10 euros (IVA aparte).

Las palabras totales del texto se multiplican por seis porque esta es la media de caracteres que suele tener una palabra.

Precio por páginas

Esta es la tercera manera para calcular el precio de la corrección de un texto. Yo no suelo aplicarla, salvo que me lo pida el autor, porque es la que menos se ajusta al precio real.

Volviendo al texto del ejemplo anterior, que tenía 115687 matrices, 20034 palabras y cuenta con 72 páginas en total, vamos a calcular cuánto costaría su revisión aplicando la franja de precio por página más económica, que es de 2,40 euros.

72 × 2,40 = 172,80 (IVA aparte).

Como podéis comprobar, el precio dista mucho con respecto al precio por matrices que era de 57,84 euros (sin IVA).

Y si en lugar de aplicar la tarifa por página más barata, usamos la más cara, que es de 3,50 euros, pues calculad la barbaridad que el escritor tendría que pagar.

Así que, como resumen, os aconsejo que exijáis a vuestro corrector que calcule el precio por la corrección de vuestro texto en función de las matrices. Aunque si es un buen profesional, aplicará este método.

El juego peligroso y la salvación

Con un extenso movimiento de la muñeca tiró la piedra. Deseó que llegara tan lejos como la posibilidad lo permitiera. Con ella se iba parte de culpa. Recogió otra que corrió la misma suerte. Después otra y así pretendía seguir. El puño agarraba con la fuerza de todos los tormentos que fluían por su cuerpo. Era tirar y tirar. Buscaba una explicación, mas no sabía dónde. Siguió adelante arrojando cuanta piedra le llamaba la atención. La raíz de un árbol lo hizo tropezar. ¿Acaso lo que perseguía estaba adelante, por qué no en un costado o arriba? Pensó que bien podía haberla dejado atrás. Suspiró y halló consuelo pensando que las oportunidades no parecen oportunidades, pero vienen una tras otra y que todo en la vida es relativo y tiene más de una explicación. Tal vez debió quedarse quieto y abandonar la faena, pero eso no sería razonable. Debía continuar, estaba convencido, más ahora que una lejana luz se aparecía en medio de la noche. Sin dudas la choza de algún guajiro que se atreve a vivir en las entrañas de cualquier bosque.  

El pesar martillaba en la conciencia. Sentía la garganta reseca y vidrio en los ojos. Aquella luz era semejante al destello del disparo que había acabado con la vida de Pedro. En los intervalos en que la fatiga le daba un descanso repasaba los buenos y malos momentos que ambos degustaron. Había sido el mejor amigo de sus días. Matarlo no había sido su intención. La embriaguez les propuso la ruleta rusa. Irracionales años le dedicaron a esa empresa. De vez en vez modificaban el juego cuando sensaciones extremas conducían a la manipulación de pistolas, revólveres, balas, fulminante y hasta vendas para los ojos.

La agitación de la carrera le hizo frenar. Se inclinó hacia adelante y apoyó las manos sobre las rodillas temblorosas. Al bajar la cabeza las lágrimas golpearon la tierra. La noche acrecentaba la frescura de la reciente tragedia.

—¿Cargaste el revólver? 

—Sí, he colocado una sola bala en el tambor.

—¡Perfecto! —dijo Pedro mientras se preparaba un trago de ron—, pienso que es tiempo de cambiar los hábitos. Prácticamente somos unos maestros en la materia, nunca ha ocurrido ningún percance.

—Es cierto, pero debemos terminar, mis nervios comienzan a flaquear.

—¡Pendejadas tuyas! —exclamó Pedro haciendo un gesto de rechazo con el brazo—. Hagamos lo siguiente; esta vez nos apuntaremos. ¿Qué me dices? 

Marcos abrió los ojos tanto como pudo. Aquella iniciativa lo tomó por sorpresa.

—No me mires así. ¿Acaso tienes miedo? Piensa un poco. Si a estas alturas no ha ocurrido nada es poco probable que suceda. Aparte, tenemos una sola bala y en ocasiones hemos jugado con dos. —Además… —al llegar a este punto sonrió—, los buenos amigos no se matan y en medio de esta jodida pandemia no se me ocurre mejor entretenimiento.

Pedro tomó otro trago de ron. 

—¡Empiezo yo! —ordenó al darle vueltas al tambor del revólver.

—¡Espera! Necesito un trago antes.

Marcos cerró los ojos. Sentía el frío de la boca del cañón en la frente. “Clic”, se escuchó en el momento en que Pedro tiró del gatillo. Marcos de fue de rodillas. Se había salvado y su corazón andaba a todo galope.

—Ves que tengo razón —dijo Pedro a carcajadas.

Marcos tomó el revólver y lo estudió por ambos flancos. Hizo girar el rodillo y le apuntó a Pedro. Sentía el pulso acelerado y el miedo hacía más pesado el arma.

La chispa del disparo lo encandiló. Al volver en sí observó que tenía la camisa punteada de sangre y ante él reposaba el cuerpo fulminado de Pedro. Tiró el arma y echó a correr. Había matado a su mejor amigo. 

Las piernas lo empujaron en carrera acelerada. Atravesó el pueblo y se fue al bosque. Gritando tiraba pierda tras piedra.

Siguió corriendo. Al aproximarse a la luz se dio cuenta de que era una choza en llamas. Se quedó mirando aquel espectáculo. Un grito de ayuda se abrió paso entre el inclemente fuego.

De un brinco entró sin notar que el techo de guano amenazaba con desplomarse. Una vez dentro el calor apenas le permitía abrir los ojos. El humo le atrancaba la respiración y la visibilidad. A tientas logró cargar el cuerpo débil de un anciano que le vociferaba horrores al destino.

Afuera comenzó a nublarse y colocó al viejo al resguardo de un árbol de tronco arrugado. El anciano había perdido el conocimiento. Marcos lo miraba con rostro mustio y fatigado. El viejo tosió. ¡Era una señal de vida! Se alegró y sintió que de alguna manera había enmendado el error anterior. Al salvar a ese hombre olvidó el sentido de culpa por la muerte de Pedro y llegó a la conclusión de que era imposible que sin querer dos hombres murieran ante él a la distancia de un mismo día y en menos de una hora.  

Reto de haiku. Martes 06/09/2022

Volvemos con un nuevo reto de ‘La senda del haiku’ en el que se propuso escribir un haiku inspirado en la imagen de cabecera. A continuación, aunque no todos los poemas que vamos a compartir puedan considerarse haiku (en su sentido más puro), os mostramos algunas de las obras que escribieron nuestros seguidores y lectores:

Tarde otoñal.
Fluye el agua tranquila
entre las rocas.

Nadina Olivera

Lancé una piedra.
También el sol se hundió
detrás del agua.

Alberto Vidal

La puesta de Sol
reflejada en el agua
anuncia la noche.

Lola Pardo

Con el reflejo
del sol agazapado
el agua ondula.

Mambo Hernanski

Ha caído una piedra
sobre el espejo de agua.
Tarde de estío.

Silvia Jimenez

Dorado instante
un mosquito en su vuelo
fue capturado.

Alejandro Pérez García

Entre las piedras
atrapa el remolino
la luz del mundo.

Concha Lobejón Sánchez

Ondas en la
laguna, rana se
refresca del sol.

Richard Martinez Montoya

Tapices verdes
en las rocas del río,
Nubes caídas

Maria Angeles Espartal Cano

El sol se esconde
en el horizonte
el agua se enfría.

Angela Puigdueta Conesa

Al amanecer
la tenue luz dorada.
Contemplo en calma

Eva Daufí

Ondas reflejan
Movimiento sin fin
Ya amaneció

Mbel Garcia Esteban

*De aquellos participantes que han escritos varios haiku, hemos elegido uno de ellos. ¡Mil gracias por participar!

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Aprende a diferenciar los tiempos verbales para el pasado en el modo indicativo

El español es el idioma con más tiempos para especificar el pasado que existe; por ese motivo, es frecuente que haya confusiones a la hora de elegir uno u otro. En este artículo, vamos a ver cuáles son los tiempos verbales para el pasado en el modo indicativo, y cómo diferenciar cada uno.

Pretérito perfecto

Este tiempo verbal sirve para señalar una acción en pasado que ha ocurrido de forma reciente.

Hoy he leído el periódico.

Esta semana he jugado al fútbol.

Pretérito indefinido

Se usa para describir una acción que sucede en el pasado, pero en el presente no sigue sucediendo.

Ayer comí sopa de marisco.

El mes pasado fui al cine.

Pretérito pluscuamperfecto

El pluscuamperfecto indica que una acción en pasado ocurrió antes que otra acción en pasado. En otras palabras: es el pasado del pasado.

Nosotros habíamos preguntado la dirección.

La niña había faltado al colegio.

Pretérito imperfecto

Este tiempo verbal expresa una acción pasada que no se conoce cuándo comenzó ni se sabe cuándo acabó. Con el pretérito indefinido, se puede resaltar que una acción en pasado ha estado ocurriendo de manera continúa.

Mis abuelos paseaban por el parque todos los días.

escribías cartas a tus amigas.