Lecturas conjuntas y sus ventajas como lectora y como autora

No es que sea una experta ni haya participado en muchas Lecturas Conjuntas, pero sí que ya puedo decir que tengo experiencia en Lecturas Conjuntas (LC) como lectora y como autora y las dos opciones me han gustado. Os cuento cómo ha sido y lo que cada una de ellas me ha aportado que, en definitiva, son beneficios.  Tal vez así os animéis a entrar a una, si no lo habéis hecho hasta ahora.

Como lectora, la primera Lectura Cojunta en la que he participado ha sido una de las que organiza Fransy, a través de su cuenta de Instagram o de twitter. La novela escogida pr mí (entre todas las que él estaba proponiendo) fue La chica de la sonrisa infinita, de Beatriz Saiz. Me llamó la atención la sinopsis, además, la novela había ganado el Premio de Novela Romántica Kiwi Ra y pensé que eso iba a ser un plus.

La hicimos en julio en un grupo de Instagram. Se fijaron unas fechas concretas y para cada fecha se señaló un capítulo hasta el que debíamos llegar leyendo y, en ese día y posteriores, ya podíamos ir comentando.

Confieso que no me ajusté muy bien a la mecánica, tal vez por ser la primera vez que participaba en una LC. Me salté las metas, es decir, empecé a leer y no pude (¿quise?) parar, pero aguanté a la hora de comentar y me esperé hasta el final, para no spoilear a nadie.

De esta Lectura Conjunta (como lectora) aprendí en qué consiste una LC, cómo se involucra la gente, qué aspectos suelen comentarse y cuáles no, y creo que llegué a intuir qué es lo que más llama la atención a un grupo de personas que leen a la vez.

Lo que más me gustó al leer con los demás fue que mi opinión coincidía con la de muchos compañeros, y en la parte en la que no coincidíamos todo se trató con respeto. Es muy agradable comprobar que no eres la única que ve algo en una novela de una forma determinada. Y bueno, también es divertido leer con más gente, imaginarte lo que dirán, comprobar si aciertas, etc.

Después llegó mi turno como escritora. En agosto participé en una de las lecturas que organiza Fénix Club Literario. La lectura la capitanearon Laura Montalbán y Marta Muñoz Barrero.

Esta vez comentamos en Telegram, prefiero mil veces Telegram a Instagram para hablar, más seguro, más privado, más para poder hablar. Desde el Club crearon un grupo y la gente fue entrando por un enlace que compartieron en redes. Como autora fue muy emocionante comprobar que el grupo aumentaba, que cada vez éramos más, que había un grupo numeroso de personas interesado en leer Si me hablas de la lluvia, la novela que escogieron.

La mecánica fue similar a la que había descubierto en la LC anterior, pero mi punto de vista esta vez era otro, ya que me tocaba ir descubriendo lo que los demás opinaban sobre mi novela. La sensación en un primer momento fue aterradora. El día que llegaron a la primera meta estaba muy nerviosa, pero al ir viendo los comentarios de los lectores me fui tranquilizando. Hubo de todo, buenos, regulares y malos. Y, para mi tranquilidad, más o menos había imaginado lo que iban a decir de cada parte de la novela, lo que me hizo darme cuenta de que ahora mismo conozco mis fortalezas y mis debilidades. Esto tiene que ser bueno, digo yo…

Las ventajas para mí de participar en LC han sido:

Para empezar, creo que leer en compañía tiene un punto social muy agradable. Me gustó mucho en los dos casos ver cómo la literatura puede difundirse de una forma tan activa, compartir opiniones y puntos de vista y descubrir nuevas interpretaciones de ciertos capítulos (como autora y lectora) me resultó de lo más enriquecedor.

Vivimos en un mundo que nos lleva, muchas veces, al aislamiento propio sin darnos cuenta, a la introspección casi sin límites; la lectura y la escritura suelen ser caminos solitarios y creo que el hecho de que existan estas Lecturas Conjuntas rompe con esta soledad de una forma muy bonita.

Me parece que la empatía se multiplica a la hora de descubrir y poder comprender opiniones distintas a la propia. Recordar que no todo es blanco o negro, que no a todo el mundo le gusta lo mismo, y que eso está bien.

Como autora, además, si se organiza bien y con criterio supone un pequeño empujón a tu obra, llegas a gente a la que probablemente de otra forma no habrías llegado.

Además, leer algo con alguien muchas veces lleva a comentar en privado y no solo en el grupo la lectura, y así puedes descubrir gente maravillosa, entablar relaciones nuevas de confianza, primero confianza lectora, después ya se verá…

Añado desventajas que he vivido en las LC:

Como lectora para mí es una forma poco libre de leer, no puedes ir al ritmo que quieras (o no debes) y eso no está hecho para mí, me temo.

Como escritora sucedió que hubo momentos «raros» en los que lectores creían que hablaban de mi novela (criticando momentos muy concretos) y resultó que hablaban de otra, porque participaban en tantas LC a la vez que confundían lo que leían, lo que fue muy muy desconcertante.

Otra desventaja para una autora es que hay personas que se apuntan a muchas LC solo para aumentar el número de libros leídos al año (cosa que no entenderé nunca) y que acaban reseñando muy a la baja porque no es lo que suelen leer, o simplemente no es lo que esperan, lo cual acaba siendo un fastidio como autora porque en vez de impulsarte un poco, más bien te acaban dejando un perfil de reseñas más bajo que el que tenían antes de colaborar en las Lecturas.

Y hasta aquí mi experiencia en Lecturas Conjuntas. ¿Has participado alguna vez en una? ¿Cómo te fue?

 

 

Publicado por Ladychena

¡Hola! Me llamo Azucena Fernández y soy escritora. Puedes leerme en azucenafernandez.com :)

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