Última Noche en el Soho

Mucho tirón comercial. Disfrutona.
Un trío protagonista atractivo y con garbo.
Un director con estilo, que al poner su firma en un material tan llamativo como éste, nos prometía verdaderas alegrías.
La realidad es que la película mola. Mola mucho. Tiene muchos momentos. El problema viene cuando necesitas reconstruir esos momentos, ahí la película cojea. Uniendo brillantes notas, simpáticos destellos, y secuencias por momentos sobrecogedoras; componemos una partitura sin el impacto o el fulgor que se nos prometía.

6.5/10



WARNING: A partir de aquí no destripamos la trama, pero si se pretende ir 100% virgen al cine, no sigas leyendo.



Thomasin McKenzie (Eloise), vuelve a regalarnos una actuación muy completa, con un personaje complejo al que no le hace honor su círculo de influencias. Exceptuando a Anya Taylor-Joy (Sandie), una actriz que demuestra no tener límites, y a Mat Smith (Jack), el cual presenta un cierto encanto; los personajes se nos antojan arquetípicos y poco interesantes. Por sí solas estas tres figuras están bien construidas. Al enlazarlas pierden empaque.

La historia de Eloise y Sandie seduce, y se eleva la tensión en según qué escenas. El juego de espejos con un montaje muy acertado, transmite esa sensación desconcertante de su conexión, y plasma los problemas mentales, físicos y morales, de una y otra. Toda ese buen hacer se difumina y pierde fuelle a medida que se nos responden nuestras dudas. La historia nunca se decanta por ningún bando. Se pierde una gran oportunidad de empoderamiento y trascendencia. Esta cinta, para bien o para mal, no se moja. No pretende ser moralizante.

La ambientación, por otro lado, es absorbente. Nos traslada de lleno a unos años sesenta bañados en luces de neón y sonorizados por una deliciosa selección musical. Edgar Wright tiene buen gusto, y esa habitación anclada en la época de The Beatles, iluminada del rojo que llega del letrero del bistró (nos recuerda al verde enfermizo del Hotel Empire de Vértigo); lo demuestra.

Sin desvelar nada, destaco algunas escenas:

  • La primera coreografía de baile, con el trío protagonista. Excelente.
  • La interpretación de Anya de Downtown (Downtempo).
  • La escena donde confluyen líneas temporales. De una tensión brutal.

La película tiene ritmo. La acción en secuencias alternas funciona, nos mantiene alerta y nos acerca a sus personajes. Nos pide desvelar la intriga. Un guion irregular, un elenco de secundarios muy pobre y sin gracia, y un desenlace insulso, le restan muchos puntos a una cinta que lo tenía todo para encandilarnos. La principal conexión y el estímulo esencial del filme se resuelven con desgana.
Un disfrute, y una pena.

Lo mejor

Anya Taylor-Joy y la atmósfera.

Lo peor

Un guion irregular y circulo de secundarios muy olvidable.

Publicado por Rita Salazar

Podólogo, cartero y cinéfilo. Guionista, operador, montador y director de: LA CAMARILLA

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