Pequeña Miss Sunshine

Pequeña Miss Sunshine (2006) es una película estadounidense dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris, con guion de Michael Arndt y música de Mychael Danna y el grupo Devotchka. El filme nos presenta, en este subgénero de «road trip», una historia plagada de emociones desarrollada desde el humor, la verdad y el amor.

Pequeña Miss Sunshine narra la historia de una familia disfuncional, donde el abuelo (Alan Arkin) esnifa cocaína y sirve como pilar de cordura —o algo así— y unidad familiar; el hermano mayor (un jovencísimo Paul Dano) hace un voto de silencio al encontrarse alienado en su propia familia; el tío (Steve Carell), un homosexual que intentó suicidarse tras varios fracasos amorosos, llega de nuevo a la familia. Por su parte, el padre (Greg Kinnear) trabaja dando conferencias sobre el éxito y lo importante de la meritocracia, y la madre (Toni Collette) se muestra servicial a los intereses familiares. Entre todo esto tenemos a Olive (Abigail Breslin), una niña cuyo sueño es convertirse en una bella miss norteamericana, y que se embarca en un divertidísimo viaje familiar a un concurso de belleza.

Pequeña Miss Sunshine nos muestra todo lo que está mal en una sociedad donde la belleza es casi un sinónimo de éxito. El filme da una vuelta del revés a este concepto y critica fuertemente si «lo bello» se encuentra en el maquillaje y la peluquería. Por una parte, juega con los personajes para transmitirnos este mensaje; así, se nos presenta a Olive como una niña que va descubriendo a través de sus familiares que es más importante ser honesto con uno mismo y aceptarse, que mostrar una falsa apariencia de lo que se debe ser. Existe un contraste entre el padre y la protagonista a lo largo de la película, pero también se usa al personaje del abuelo para hacer de «foil» y remarcar las diferencias entre estas opiniones dispares que ambos personajes tienen sobre el éxito. Si bien el padre intenta inculcar estas fuertes ideas sociales en la pequeña, su abuelo lucha para que la niña sea feliz y no piense en ideas que están ensuciadas y contaminadas por una sociedad enferma.

Siguiendo este hilo, en una escena brillante, Olive se encuentra en la tesitura de si comer o no chocolate, ya que su padre le advierte del peligro de comer grasas, y todos saben que «las chicas bellas no son gordas». Sus familiares entienden lo importante de la felicidad en la infancia, e intentan hacer ver a nuestra pequeña que hay cosas más importantes en la vida que la belleza. Después de esto, todos empiezan a comer chocolate para que Olive no se sienta culpable por anteponer su felicidad a su físico. Lo que nos lleva a plantearnos la pregunta: ¿de verdad es más importante anteponer una imagen a tu propia felicidad?

Pero esta película no solo trata temas como la belleza, otro punto importante (como ya hemos mencionado arriba) es el de la meritocracia individual y el éxito personal, ya que Olive siente una constante presión por parte de su padre que «odia a los fracasados» y se plantea si de verdad quiere ir al concurso, pues tiene mucho miedo de perder. En una escena muy tierna e íntima que mantiene con su abuelo, este le acaba diciendo: «un fracasado de verdad es alguien que tiene tanto miedo de no ganar que ni si quiera lo intenta.» Estas declaraciones hacen al espectador plantearse: ¿qué es ser un fracasado?¿es acaso importante no ser uno? ¿hace falta de verdad demostrar algo a alguien? ¿para qué quiero tener éxito si eso me condiciona y me aparta de las cosas que me hacen feliz? ¿o es que acaso la felicidad está en el éxito? Y si es así, ¿por qué?

Dejando este concepto a un lado, Pequeña Miss Sunshine pone otra idea interesante sobre la mesa: la de aceptar el sufrimiento como parte de tu camino, que se nos presenta de la mano de Dwayne (Paul Dano). Él ve truncado su sueño de ser piloto al ser daltónico, y su tío le ayuda a poner en orden algunas ideas gracias a la historia de Marcel Proust. Este escritor fracasó por completo en su vida, pero al final de sus días, entendió que, si no hubiese sufrido tanto en esos años que le moldearon, no habría podido escribir su libro. Dwayne aprende que lo importante en la vida es hacer lo que te gusta, aunque a veces haya piedras en el camino, que de nada vale hacer votos de silencio o jugar el papel de víctima cuando tus planes se ven truncados, que, para ser feliz, hay que actuar y aceptar la vida como viene, encontrar alternativas y soluciones que se den de facto en el mundo, y que, aunque esto a veces signifique renunciar a tus sueños, al final es una alternativa mucho más sana de enfrentarte a la vida, tener los pies en el suelo y entender que el fracaso también es parte de ti.

Para finalizar, y después de la muerte del abuelo (acontecimiento que no sucede de manera trágica, si no optimista), la familia trabaja en equipo dejando de lado las individualidades y el éxito personal. Trabaja como grupo, como familia, y sacan adelante el proyecto que tenían en mente. Hay escenas que nos dejan con el corazón en un puño, porque podemos ver en primera instancia cómo es que una familia que parecía totalmente desestructurada trabaja en equipo para conseguir lo que realmente consideran que importa en la vida. La familia Hoover alcanza la felicidad genuina cuando están juntos, cuando bailan y no les importa nada ni nadie, cuando aprenden a rechazar el «¿qué dirán?», cuando entienden que no pueden vivir a través de pensamientos externos, y que la belleza está en ser uno mismo.

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