Reto de microrrelato. Martes 28/12/21

Hace unos días propusimos en nuestra cuenta de Twitter un reto de microrrelato para escribir una breve historia inspirada en la imagen principal de esta entrada.

A continuación, vamos a compartir los relatos compartidos por nuestros seguidores.

¿Te animas a compartir tu obra? Hazlo en los comentarios o súmate a los próximos retos.


@jimnez_silvia

Allí se dijeron adiós.

Fue uno de esos simples e insaboros, sin ningún contacto, sin lágrimas.

Solo un ligero temblor, imperceptible, en los labios, cuando se derramó la palabra que ninguno de los dos quería pronunciar.

Nunca más se han vuelto a encontrar.

@SusanaR47787807

Los exámenes llegaban a su fin y con ello la complicada semana. Era la mañana de sábado y el sol ya asomaba en el bosque, allí la esperaba su banco favorito, presto a dejarla sumergirse en libro de turno…

@LeronaGaro

Me quedaría a vivir para siempre en este momento, contigo en este banco… pero la vida es otra cosa.

Es complicado.

@Manuela_ferca

Encontré un banco solitario. Me senté, alguien vendría. Pasaron las horas y me encontraba sola. Me levanté decepcionada. Según me alejaba, mi yo más interno decía: Me ignora.

@NataliaLamberti

Me senté en nuestro banco. Esta vez solo la soledad me acompaña.

Cierro los ojos y en la brisa del viento siento tu presencia. Rozas mis labios, como aquella vez en que me diste el primer beso.

Lágrimas mojan el corazón con nuestras iniciales tallado.

@sanjiro_books

Buscó un lugar solitario, le daba vergüenza que alguien pudiese verlo.

Se sentó, miró alrededor, respiró hondo y expulsó algo de amargura. Se arremangó la manga, buscó la vena más atrevida y…

De repente, salido de la nada, un pequeño cachorro se acurrucó en sus pies y le salvó.

@ObservaParaiso

Paseando por el parque observé, no sin cierta emoción subyacente, a un matrimonio –casi centenarios ambos– sujetos de la mano, sentados en un banco, mirándose obnubilados, y les tuve envidia, lo confieso. Y es que, al atardecer de la pasión, cuando la ternura deriva serena y fragrante en una brisa pícara a la luz de la luna, son tiempos de emociónes emergentes, de silencios pacientes, de mimos compartidos, de miradas cómplices, de sonrisas satisfactorias sin prisas ni suspicacias innecesarias; tiempos –tras una vida plena a la que todos estamos llamados, aunque de distintas formas– de recompensa merecida. Y, al dejarles, pasé a su lado y con sonrisa tierna les saludé, «buenas tardes», les dije; y ellos, sonrientes, me respondieron «vaya usted con Dios». Y aquella noche dormí feliz.

@damarisgasson

Se sentó en el banco antes de internarse en le bosque de un todo. Miró la soga que tenía en la mano; las voces no cesaban de incordiarlo en un sentido o en otro:-Hazlo-,-No, no lo hagas-. Se tomó la cabeza entre las manos y suspiró. Al menos, cuando se ahorcara, se acallarían.

@MonasticWoman

El bosque era una garganta profunda e infinita. A lo lejos divisó una especie rara de compañía, un banco, y se alegró. Por fin su alma descansaría. Al sentarse sintió un calor vivificador. Aquella mente centenaria escucharía su triste historia, y muy probablemente le aconsejaría.

@ladychena

Se sentó a mi lado vestida de domingo; zapatitos de charol y lazos en el pelo. Me contó un cuento triste, muy triste. Lloramos juntas y nos hicimos amigas para siempre.


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Comments (

1

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  1. Adalberto Pasternazi de Pasendi Gregui de Godofredo

    en el silencio absoluto de sonidos abolidos disfrazados de sigilo
    apariencias ocultas en átomos dispersos insisten en haber existido.

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