Fuegos artificiales

El destello y el color se reflejaba en tu rostro y dejaba un brillo pasajero en unos ojos que apenas parpadeaban.
El estruendo posterior nos hacía vibrar, a la vez, y se acababa apagando en nuestro pecho.

Aquella noche, la luz de los fuegos artificiales brillaba más hermosa en tus ojos que en el cielo.

Publicado por Antonio J. Ramírez Pedrosa

Escritor de silencios. Formado en el oscuro mundo de las matemáticas. Loco de atar.

2 comentarios sobre “Fuegos artificiales

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