Por Alejandro L.G

El prolífico director y guionista Luca Guadanigno, nacido en Italia, comenzó su carrera realizando sobre todo videoclips, documentales y algunos cortometrajes. En la década del 2010 realizó “Cegados por el sol” (2015), una especie de remake de “La piscina” (1969), a la que siguieron uno de sus títulos más conocidos, la historia gay “Call me by your name” (2017) y otro remake “Suspiria” (2018). Después siguieron unos años en los que continuó haciendo videos musicales y documentales hasta que volvió al mundo del largometraje con “Hasta los huesos” (2022), “Rivales” (2024) y “Queer” (2024). Este año vuelve a estrenar otro filme “Caza de brujas” una película sobre la cultura de la cancelación y las distintas formas de entender la lucha feminista que no ha terminado de calar muy bien en la crítica.
En Caza de brujas vemos la historia de Alma (Julia Roberts) una profesora de Yale que tras una cena informal en su casa, a la que asisten profesores y alumnos, se ve envuelta en un dilema del que es muy difícil salir sin terminar salpicado. Tiene que decidir si ponerse del lado de una alumna (Ayo EdebiriI) que le confiesa haber sufrido abuso de un profesor (Andrew Garfield), o posicionarse al lado de su compañero de trabajo. Hay que añadir, que la línea que separa lo profesional y lo personal en la relación entre profesores y alumnos está un poco confusa y se mezcla la amistad, el compañerismo y la rivalidad profesional, lo cual lo complica todo. El espectador tiene que intentar averiguar si a los personajes realmente quieren destapar la verdad o si les mueven otros motivos (¿quieren llamar la atención por una admiración un poco obsesiva?, ¿es una cuestión de venganza?, ¿guardan algún secreto de su pasado?…). El guion, de la debutante Nora Garrett, resulta un poco incómodo de seguir ya que, por un lado te presenta a unos personajes, a cuál más antipático (con una moralidad bastante cuestionable); y por otro pone tanto a los personajes como al espectador ante el precipicio y hace que ambos estén cuestionándose cuál es la verdad en todo momento. En la película todos los puntos de vista que podamos hacer son posibles, un punto que a priori resulta muy interesante, pero esto pide un esfuerzo por parte del espectador que tiene que estar en constante atención a todos los detalles.

La película es un homenaje claro desde el principio a Woody Allen, del que usa los mismos títulos de crédito que ha utilizado durante toda su carrera, Y del que Guadanigno ha tomado como referencia dos de sus títulos: “Otra mujer” (1988) y “Delitos y faltas” (1989), donde también se mezclaba lo filosófico y lo académico en una trama de thriller. Como el neoyorquino nos introduce en un ambiente intelectual (el universitario) de clase acomodada, pero aquí no para meter mucha palabrería (para hablarnos del consentimiento y del abuso de poder) que al final suena muy pedante y queda un poco vacío por la ambigüedad en la que se mueve toda la película. Crea una intriga curiosa y hace que se abra un debate interesante después de verla, pero al no terminar de posicionarse claramente hacia ninguna conclusión (que le dé un sentido a todo) desluce el conjunto. Con el uso de la cámara se va enrareciendo el ambiente del filme para meternos en esa duda. Como ya ha hecho anteriormente, usa la música de Trent Reznor y Atticus Ross para crear con ella una escena realmente incómoda, como una conversación entre las dos mujeres protagonistas que recuerda a la película ‘Anatomía de una caída’ y que es uno de los momentos más potentes de la película.

Lo mejor
Las actuaciones de Julia Roberts, Ayo Edebiri, Andrew Garfield y Michael Stuhlbarg.
Lo peor
La ambigüedad hace que no sea apta para todos los públicos.
Nota personal: 6/10.
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