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WICKED (2024)

Por Alejandro L.G

Jon M. Chu es un cineasta estadounidense familiarizado con el género musical con películas como “Step Up 2: The Streets” (2008), “Step Up 3D” (2010) y “Jem y los hologramas” (2015). También ha realizado varios documentales del cantante Justin Beiber. Fuera del género, también ha sido el responsable de la entrega “G.I. Joe: La venganza” (2013), “Ahora me ves 2” (2016) y la comedia romántica “Crazy Rich Asians” (2018), uno de sus mayores éxitos. Ahora ha sido el encargado de llevar al cine el musical Wicked, que estará divido en dos partes, de las que se ha estrenado la primera entrega. Se trata de un gran proyecto que finalmente se ha hecho realidad después de varios intentos frustrados: un intento con Baz Lurhman y otro con Stephen Daldry, en la que participaba Lady Gaga (al menos hasta donde sé).

Era 1995, cuando en la novela “Wicked: memorias de una bruja mala”, el escritor Gregory Maguire transformó a la malvada bruja del clásico “El mago de Oz” en Elphaba, una joven con poderes, que sufria bullying debido a su aspecto y mostró a una persona solo quería encajar en la sociedad. Unos años más tarde el compositor Stephen Schwartz le puso música a esta historia y creó el exitoso musical de Broadway que ahora ha dirigido Jon M. Chu que ha firmado un filme elegante, delicado, muy enérgico y con una fuerte carga política lleno de espectaculares números musicales y con una puesta en escena potente para revisitar el clásico de 1939, donde se nos cuenta la historia de las brujas de Oz: por un lado, la chica ambiciosa y popular, Glinda (Ariana Grande), y por otro la inadaptada Elphaba (Cynthia Erivo), rechazada por todos desde que era niña por su piel (había nacido con la piel de color verde). Ambas se conocen en la Universidad de Shiz en la Tierra de Oz y, aunque al principio Glinda rechaza a Elphaba como todos, ambas acabaran forjando una profunda amistad. La elección de las actrices es uno de los puntos destacables Cynthia Erivo la gran estrella de la película y no muy detrás Ariana Grande que quedan muy naturales y saben jugar bien sus papeles.

En Wicked, que sería, una especie de spin-off, viajamos al pasado de la Tierra de Oz donde descubriremos cómo la Malvada Bruja del Oeste y sus monos voladores llegaron a ser que lo son. La película aborda temas como el odio al diferente, la corrupción del poder y la solidaridad, donde los personajes caminan entre el bien y el mal (ya en el propio guion escrito por Dana Fox) y crea un universo donde en el que se mezclan la fantasía más clásica con la técnica (más moderna) del CGI. Allí, vemos que ni los malos de la primera historia parece que lo sean tanto y los buenos parece que esconden un lado turbio. Aquí se nos presenta a aquella villana que ahora no lo parece tanto porque (y aquí el quiz de la cuestión) queda patente que la historia cambia según el punto de vista desde el que se cuente. Descubriremos la parte buena, incluso bella de la malvada bruja y el lado oscuro del Hada Buena del Norte, llevando la contraria al relato original, pero lo hace de una forma a la vez irónica y algo gamberra (a veces hasta cursi), pero respetuosa con aquella.

Otro de los puntos fuertes es todo el apartado visual, y es aquí donde se nota el conocimiento y el respeto por el género del cineasta, uso de decorados reales, el vestuario, la iluminación, la puesta en escena, y como no las canciones, parte esencial de la historia. El film ofrece una serie de números musicales cada uno más espectacular que el anterior (como la secuencia de la biblioteca o el del baile en la discoteca), y muy cuidadas coreografías. Cada número musical es todo un despliegue como hacia tiempo no se hacía, cada uno con un estilo que homenajean desde el musical adolescente, a clásicos como “Sonrisas y lágrimas” (1965), “Un día en Nueva York” (1949), o a Vincente Minelli, hasta un cameo de las actrices Idina Menzel y Kristin Chenoweth, que participaron en el musical de Broadway.

Aunque el género musical no es de los favoritos por el público en la gran pantalla, con Wicked, su director se ha lanzado a la piscina y ha salido bien parado, con la que es una de las mejores películas musicales que ha llegado a la taquilla en años.

Un blockbuster muy disfrutón, para todos los públicos, que fascinará a los fans del género y a los que no. Una película de las que te dejan con ganas de más, pero para su desenlace tendremos que esperar hasta las Navidades del 2025.

Nota personal: 8/10.

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