Por Alejandro L.G

Alex Garland es un director y guionista estadounidense que se dio a conocer como guionista en las películas “La playa” (2000) y “28 días después” (2002) ambas dirigidas por Danny Boyle. Siguió con la escritura de guiones durante varios años, con filmes de ciencia-ficción como “Sunshine” (2007) o “Dredd” (2012), pero no es hasta más tarde cuando da el salto a la dirección con “Ex machina” (2014), la cual obtuvo dos nominaciones a los Oscar, a mejor guion y mejores efectos visuales (llevándose este último), y posteriormente “Aniquilación” (2018) en la que, desde el género fantástico, se acerca a la acción. En 2020 dirigió la miniserie para televisión “Devs”. Después, ya de nuevo en la gran pantalla, estrena “Men” (2022), un interesante y extraño thriller psicológico en el que abandona la ciencia-ficción, su género predilecto. Este año, otra vez, fuera del género, se adentra en la acción bélica con su última película “Civil War”, una distopía política donde opta por un tono más realista.
Tanto en la literatura, como en el cine y la televisión, se ha ahondado en muchas ocasiones en mundos distópicos, donde se han plasmado escenarios plausibles a cuál más terroríficos como; “La conjura contra América” de Philip Roth, donde nos encontramos en una América antisemita en plena II Guerra Mundial, o en “El hombre en el castillo” en la que Philip K. Dick nos mostraba unos Estados Unidos tras la supuesta victoria de los nazis en dicha guerra y veíamos un mundo en el que EE.UU. estaba dividido entre Japón y Alemania. Ahora “Civil War” nos pone frente a la pantalla un escenario escalofriante; Estados Unidos está sumida en una guerra civil que tiene dividido al país. Un equipo de fotoperiodistas de guerra emprenderá un viaje por carretera en dirección a Washington con la intención de llegar antes que las fuerzas rebeldes asalten la Casa Blanca y arrebaten el control al Presidente de los Estados Unidos. En la nueva película de Garland lo importante no es cómo ha comenzado el conflicto, o quiénes son los buenos y quiénes los malos (demócratas o republicanos). En esta historia, el director adopta una posición neutral, dejando que el espectador saque sus propias conclusiones de los motivos de dicha guerra que quedan en fuera de campo, pero quedan bien alimentados con nuestro imaginario colectivo, dado la situación de polarización que vive el país desde hace unos años (el asalto al Capitolio, el trumpismo, o la situación actual que se vive por la guerra de Israel y Palestina).

Estamos seguramente ante uno de los filmes más redondo de la filmografía de Garland, en la que sigue apostando por situaciones confusas y perturbadoras (ahora lejos de las metáforas, el minimalismo y la poesía de sus anteriores trabajos), y nos demuestra el gran talento que tiene para filmar secuencias de acción de lo más incómodas y su habilidad para meter al espectador en medio de un conflicto. ‘Civil War’ nos cuenta en forma de road movie, el angustioso y tenso viaje en el que se embarcan nuestro grupo de periodistas: los expertos Lee (Kirsten Dunst) y Joel (Wagner Moura), junto al veterano Sammy (Stephen Henderson), a los que se une la joven novata Jessie (Cailee Spaeny). En su viaje a la Casa Blanca se irán encontrando con diferentes situaciones que van, desde el puro cine bélico, pasando por el drama y el terror en las que ponen al espectador en constante tensión. Con sus más y sus menos, el film presenta un plantel interesante de personajes, bastante creíbles en general, del que habría que destacar al interpretado por Jessie Pleemon (ojito con su secuencia) que da vida a un militar en plan ejecutor sin escrúpulos, en una de las más extremas de la película. Y una factura técnica increíble con un gran trabajo tanto de sonido como de montaje, que hace gala de su presupuesto.

“Civil War” es una salvaje y tremendamente entretenida película bélica en la que no se escatima ni en acción, ni en mostrar la violencia, sí, pero la historia va mucho más allá. Alex Garland nos entrega una película que crea discusión y polémica, en la que el director examina a una nación en decadencia y muestra la cara menos amable del ser humano. Además, a través de los ojos neutrales del periodismo, llevan al espectador a plantearse la necesidad de cuestiones tan actuales como la libertad de prensa e información, o a reflexionar sobre la insensibilización y la inacción de la sociedad actual frente a la violencia.
Nota personal: 8/10.
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