Casper (1995) es una película de fantasía y comedia estadounidense dirigida por Brad Silberling, y que adapta a la gran pantalla al carismático personaje de televisión de Joseph Oriolo. Fue producida por Colin Wilson y Steven Spielberg (entre otros), incluyendo el uso de efectos visuales y animación 3D, una fotografía impecable y una nueva revisión de la estética gótica ―que estuvo en auge en la década de los noventa, recordando a títulos como Eduardo Manostijeras (1990) o La Familia Addams (1991)―. El filme narra la historia de Casper, un fantasma (voz de Malachi Pearson) que conoce a la adolescente Kat Harvey (Christina Ricci) y a su padre, el Dr. James Harvey (Bill Pullman), un excéntrico parapsicólogo que busca a su esposa fallecida, viendo en Casper una oportunidad para aprender más sobre el más allá.

La película nos acerca tópicos como la vida y la muerte, ofreciendo varias dimensiones que invitan a la reflexión y al pensamiento, llevando al espectador algo más lejos de lo cómico o infantil. Sin ninguna duda, Casper puede ser una película para toda la familia, aunque quizá llegue a ser más interesante para un público más adulto. Pero, ¿qué tiene de especial una película como esta?
En primer lugar, los personajes son extremadamente complejos y redondos, convirtiendo sus viajes narrativos en auténticas revelaciones catárticas. Kat Harvey es una chic adolescente que se siente sola tras el fallecimiento de su madre, Amelia; es cambiada una y otra vez de ciudad y colegio por el trabajo de su padre, perdiendo así una referencia clara de identidad y pertenencia. Por otro lado, el Dr. James Harvey, también devastado por la muerte de su esposa, se ve envuelto en su propio duelo, intentando aferrarse aún más fuerte a la idea de encontrar a Amelia cuando conoce a Casper y al icónico trío de fantasmas. Finalmente, está el amor imposible de Casper hacia Kat, sabiendo que les separa toda una vida, pero siendo ella la única capaz de llenar su vacío de soledad.

Esta escena nos regala una de las reflexiones más interesantes de toda la película, estando además cargada de un gran peso cinematográfico y musical. En un íntimo diálogo entre ambos protagonistas en un lejano faro a la luz de la luna, Casper explica que no recuerda nada de su vida anterior; es aquí cuando comparten por primera vez ese sentimiento de soledad y generan un vínculo más profundo. Kat le dice a Casper que teme olvidarse de su madre fallecida, y volviendo al tema del olvido, le pregunta: «¿se habrá olvidado de mí?»
Personalmente, entiendo ese recuerdo como algo que va más allá de lo que presentan. Hubo un tiempo en el que Kat no se sentía sola porque vivía a través de su madre, en la manera en la que ella la recordaba y la quería. Kat tiene miedo de no existir en el recuerdo de nadie, se siente sola porque ya nadie la recuerda, ni siquiera la persona que más quiere, pero que a su vez está olvidando.
Nuestro protagonista, por su parte, tiene miedo del rechazo; también se siente solo, y necesita que Kat verbalice que es importante para ella. Después de esto, Casper le da un beso en la frente para consolarla, pero se siente frío. Aquí comprende la distancia real que hay entre ellos, sintiendo cómo se aleja ese amor imposible, incapaz de llenar sus necesidades vitales. La escena cierra con nuestro amigo fantasma durmiendo a los pies de Kat.
El filme no solo nos regala un momento de intimidad, también nos trae el tema del amor y la muerte, y nos presenta un guion con muchísimas interpretaciones sobre la importancia de ser en otras personas, el deseo, y el recuerdo.

Dejando varias cosas en el tintero para no hacer el análisis muy tedioso, nos centraremos en el magnífico broche final, y es que Amelia aparece en forma de ángel para cerrar el arco del Dr. Harvey. De nuevo, tenemos un guion que presenta múltiples temas al mismo tiempo: el amor, la muerte y la paternidad.
Silberling presenta una estética cálida y fría, mezclando saturaciones del rojo y el azul con una fotografía repleta de luces y sombras. El amor va así ligado a un bello recuerdo que recae sobre la nostalgia del pasado, convirtiendo el encuentro en algo agridulce. Amelia le dice a James que debe aceptar su muerte, y no perder su vida tratando de buscarla. Su momento es ahora, y no puede dejar que el recuerdo sea más fuerte que su propia vida.
Para finalizar, y como valoración personal, recomendaría esta película a todo aquel que solo quiera pasar tiempo con una historia de fantasía, divertida o con los más peques de la casa; sin embargo, también diría que Casper ofrece una buena aportación al cine, y sirve de terapia para superar un duelo a través de sus personajes, reflexionar sobre el amor y el sacrificio o valorar la vida un poco más si cabe.

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