Reloj de arena

Es frenética
la velocidad del tiempo.

Me despeina,
me seca los ojos
y se lleva mi voz muy lejos.

Me evita, siempre,
el tiempo,
y se disuelve
en estos momentos efímeros.

Me miro.
Miro a mi yo del espejo.

Primero, observo sus ojos negros,
y me veo en ellos,
para luego
creer que estoy dentro de esa realidad simétrica
vacía de recuerdo.

A veces,
me gusta alargar las conversaciones
conmigo mismo.

Sobre todo, cuando hablo conmigo de ti.

Quizá baste con decir
que te quiero a mi lado
y que quiero que tu tiempo
haga estallar mi reloj de arena.

Así,
permaneceremos eternos
atemporales
en estos mundos ficticios
que van más allá de tu realidad y la mía.

Publicado por Antonio J. Ramírez Pedrosa

Escritor de silencios. Formado en el oscuro mundo de las matemáticas. Loco de atar.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: