Las guitarras lloran en silencio

Una guitarra que echa de menos tus dedos,
una melodía encerrada
que se pierde muy adentro,
un grito sordo 
al cielo
en esta despedida inesperada.

Y en silencio 
lloran
cada una de las guitarras
que tuviste en tus manos.

Se quedan sus cuerdas,
marchitas,
rasgadas 
por movimientos
que ahora son recuerdo,
llenándose de olvido
al compás de una melodía marcada
por el tiempo
que detiene un segundero
en un reloj de pared.

Un silencio 
que contiene el llanto
de una guitarra anónima.

Y cuando el polvo cubra
todo lo que fue de tu música,
de tu voz,
arrancará un último acorde
en ese estallido imperceptible
(un crujido
o un quejío)
que te traerá de vuelta
a esta vida 
pasajera 
que hiciste mejor
con cada una de las notas 
que ofrecieron tus latidos.

Publicado por Antonio J. Ramírez Pedrosa

Escritor de silencios. Formado en el oscuro mundo de las matemáticas. Loco de atar.

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