Detener el tiempo

Y detener el tiempo, como sea. 
Arrancando las manecillas de cada reloj.

Cogerte de la mano y salir corriendo allí hasta donde la curiosidad juega con la casualidad y no nos importe nada.

Sé que hará frío, así que correremos más rápido.

Parar un momento para contemplar cómo esas flores permanecen inmutables y, por una vez, sean ellas las que vean cómo nos marchitamos.
Continuar, caminando al son de las canciones que nunca me cantaste y de aquellas que yo no quise escuchar. 

Reinventar nuestra sonrisa, nuestras miradas…
Atrapar cada suspiro y guardarlo en una cajita con forma de corazón.
No parar hasta llegar a donde los etcéteras sean explícitos y donde no exista el suspense de tus puntos suspensivos.

Descansar a la sombra de miles de árboles.
Dejar pasar el tiempo que solo tú y yo tenemos mientras escuchamos el silencio…

Publicado por Antonio J. Ramírez Pedrosa

Creador y promotor de Un cuaderno en blanco. Escritor de silencios.

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