El ánfora

—¡Te castigaré! —gritó Zeus a Prometeo. Y el cielo se cubrió de nubes, los truenos retumbaron, la luz de un rayo iluminó el rostro del titán, el cual permanecía con los ojos muy abiertos, sin explicarse cómo se había descubierto el robo del fuego para regalárselo a los hombres. En la estancia contigua, a PandoraSigue leyendo «El ánfora»