Recuerdos de un concierto imaginario

Sobre la sutil y lejana melodía
que escapaba de aquel piano viejo
pude presentir el eco de tu voz
persiguiendo el ritmo
de esa canción improvisada.

La luz de los focos
daba brillo a las motas de polvo
que escapaban del escenario
en brazos de esa melodía
que nacía en tus labios.

También, la misma luz
hacía crecer las sombras y los fantasmas
entre los restos desdibujados
de quienes te escuchaban.

Yo tampoco quiero el miedo
a viajar lejos
contigo.

Tampoco quiero el miedo a tus silencios
ni a tus razonamientos sin sentido.

Tampoco quiero el olvido.

Un aplauso acalla tu voz,
vuelve muda toda música
y diluye el recuerdo
de este concierto imaginario.

¿Por qué siempre
se me omiten los nombres?

Y aunque me sirva la esencia pura
del pronombre,
el tú, el yo, el mío y el tuyo,
me es imposible describir
cómo me robaste ese pedacito de memoria
tras tu último suspiro.

Publicado por Antonio J. Ramírez Pedrosa

Escritor de silencios. Formado en el oscuro mundo de las matemáticas. Loco de atar.

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